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Un grupo de mujeres del barrio Benzo, de la localidad de Toledo, Canelones, se integró a un curso de confección de muñecas en marzo de 2007. Las clases del Taller de Cultura, implementado por el MEC en convenio con el MIDES, les permitieron diseñar el juguete, comercializarlo en pequeñas cantidades y soñar con integrar una cooperativa social. Las ventas tuvieron altibajos pero el ánimo continúa en alza y el gran desafío es obtener un reconocimiento legal para encontrar nuevos clientes.
A diez meses del inicio de esta historia hay algunas variantes y muchos elementos que permanecen inmodificados. Las integrantes del grupo ahora son diez, porque hay tres que se emplearon en otras tareas. Graciela Beux, madre de tres hijos, cuenta su impresión sobre la experiencia: “lo mejor es que se formó un grupo muy lindo, en su mayoría somos amas de casa y tenemos la intención de seguir. En el caso de las compañeras que se fueron, sabemos que están interesadas en participar del taller pero ya no pueden dedicarle tanto tiempo como antes por lo que decidieron acompañarnos en las clases pero no participar del proyecto de la cooperativa”.
En el barrio hay una comisión de vecinos que funciona desde hace más de diez años y proporcionó su sede para la concreción del curso. La profesora Julia Silva enseñó la técnica de confeccionar las muñecas, sus alumnas diseñaron cinco modelos diferentes y solicitaron donaciones de telas, hilo y lana a algunas empresas textiles.
Graciela cuenta que tras un breve período de aprendizaje se dedicaron a evaluar sus creaciones y mantener un nivel de calidad de alta exigencia. “Las muñecas se confeccionan en serie, todos los martes nos reunimos para distribuir el material y acordar la división del trabajo”, agregó.
Ante el desafío de vender su producto las artesanas dieron muestras de tenacidad, participando en grandes exposiciones con éxito variado. En la Rural del Prado 2007 vendieron más de cuarenta muñecas, en “Hecho Acá” del LATU alrededor de treinta a un valor de $250 por unidad. También incursionaron en ferias ocasionales en Montevideo, Pando y Toledo con motivo de las fiestas de fin de año y cumplieron puntualmente con los pedidos de los vecinos que decidieron obsequiar sus manualidades.“Para ir a Montevideo tuvimos que disponer de mucho tiempo porque desde Toledo no hay ómnibus directo a Avenida Italia u 8 de Octubre, calles donde se ubicaron las ferias en que participamos. Para cumplir con todo el horario rotamos y logramos que todos los días nuestros locales estuvieran disponibles para recibir a los clientes”.
Entre las metas alcanzadas se incluye el ahorro de un fondo de $ 4.000 pesos para comprar materia prima, la confección de una reserva de 250 muñecas y la relación con algunos comercios que manifestaron interés por comprar sus productos y revenderlos.
Las integrantes del grupo también visitaron las escuelas de la zona para exhibir sus creaciones y explicar el proceso de trabajo. Actualmente estudian la posibilidad de diseñar otros juguetes, o ropa para niños en edad preescolar.
La principal dificultad que enfrentan es la falta de un reconocimiento legal que les permita comercializar sin trabas.“Tenemos planificado vender nuestras muñecas a comercios y ofrecerlas a instituciones u organizaciones sociales, pero para ello necesitamos entregar boletas como constancias de las ventas”, expresó Graciela.
Aún resta definir un reglamento interno y presentar una propuesta a la Unidad de Cooperativas Sociales del MIDES. Una vez firmados los estatutos proyectan ampliar sus ventas a otros productos, por lo que muchas integrantes manifestaron su intención de inscribirse en el curso de corte y confección de la UTU de Toledo.