Luis Alberto de Herrera y General Flores a las cinco de la tarde. La dinámica del tránsito se volvía vertiginosa en Montevideo. Bocinas que aturdían; peatones apurados, paradas llenas. Cada persona quería llegar a su destino. Entre la multitud, alguien con los ojos tapados, lentes de sol y un bastón blanco intentaba tomar un ómnibus. No era una persona ciega. Era una estudiante que rendía la prueba del curso de orientación para no videntes. El lunes 15 de noviembre, en el Centro Tiburcio Cachón recibió su título.
lunes, 22 de noviembre de 2010
Lo esencial es invisible
Luis Alberto de Herrera y General Flores a las cinco de la tarde. La dinámica del tránsito se volvía vertiginosa en Montevideo. Bocinas que aturdían; peatones apurados, paradas llenas. Cada persona quería llegar a su destino. Entre la multitud, alguien con los ojos tapados, lentes de sol y un bastón blanco intentaba tomar un ómnibus. No era una persona ciega. Era una estudiante que rendía la prueba del curso de orientación para no videntes. El lunes 15 de noviembre, en el Centro Tiburcio Cachón recibió su título.
martes, 22 de junio de 2010
¡Como antes, primero sin goles en contra!
Uruguay recuerda el pasado y alienta el futuro
Uruguay clasificó primero en el Grupo A de la Copa Mundial de Fútbol. Jugó en la serie en forma prácticamente perfecta, con siete puntos ganados, cuatro goles convertidos y ningún gol en contra. Después de los tres primeros partidos, la Celeste culminó un trabajo defensivo impecable, un accionar colectivo que por momentos no fue muy preciso pero que siempre se destacó por la generosidad de los futbolistas para generar espacios.
Muslera se sobrepuso a las dificultades que presenta la pelota del campeonato, para él no hubo problemas por la trayectoria impredecible que a veces realiza el balón hacia el arco. En el partido frente a México Maximiliano Pereira, Mauricio Victorino, Diego Lugano y Jorge Pucile tuvieron una participación brillante, disciplinada y ordenada. Victorino fue quien tuvo más problemas al comienzo pero se superó con el transcurso de los minutos.
Diego Pérez, Álvaro Pereira y Arévalo Ríos hicieron una cobertura sin problemas en la contención, a veces un poco imprecisa en la entrega de la pelota. Forlán, de nuevo jugó en la posición de número diez y lo hizo muy bien. Cavani y Suárez fueron quienes estuvieron más cerca del arco rival. En realidad, el cuatro-tres-tres del maestro Tabárez se caracterizó por la movilidad de los delanteros para marcar. Cavani bajó por el sector derecho como lo había hecho contra Sudáfrica, a veces, en la posición de número ocho.
Suárez colaboró en la marca y se movió por el frente de ataque para quitar espacios al conjunto de México. Uruguay jugó con disciplina táctica y temperamento firme. El gol para el triunfo uno a cero fue producto de una jugada en la que participaron todos los delanteros. Forlán jugó para Cavani y este levantó el centro para Suárez, que venció al arquero rival con golpe de cabeza. La Celeste volvió a entrar en la historia, como hace veinte años. Ganó dos partidos consecutivos en la máxima contienda de la FIFA, no recibió goles, jugó muy bien y avanzó con actuaciones que recuerdan al pasado y alientan al futuro.
miércoles, 16 de junio de 2010
La Celeste venció al anfitrión Sudáfrica
Uruguay brilló por sus virtudes
Uruguay derrotó a Sudáfrica y se renovó la ilusión de ver a la celeste en una definición importante. Los deseos de que nuestro representativo esté en el primer nivel mundial llevan a olvidarse de las posibilidades reales y las condiciones concretas de sus futbolistas.
Este sentimiento irracional se apodera de hinchas, jugadores, periodistas, técnicos y dirigentes; algo que no le hace nada bien al fútbol. Por suerte, el seleccionador, Washington Tabarez demostró una virtud imprescindible y muy poco común entre sus colegas. Fue consciente de las limitaciones del equipo y decidió la estrategia según el rival que enfrentó. Contra Francia jugó defensivamente, respetuoso de la jerarquía de la selección gala y obtuvo un empate que permitió afrontar con esperanza el segundo encuentro.
Contra Sudáfrica también fue consciente de las posibilidades del rival y ese fue uno de sus principales méritos. Cambio la alineación, defendió con cuatro hombres para contrarrestar la velocidad de los africanos, cubrió bien la mitad de la cancha para recuperar la pelota y atacó con tres hombres para generar posibilidades en ofensiva. El planteamiento fue muy acertado y los jugadores ejecutaron bien lo solicitado por el técnico. También se había planificado adecuadamente el partido con Francia, es decir, Uruguay jugó dos partidos y lo hizo sin impulsos desenfrenados, con el razonamiento necesario para obtener resultados positivos. Para festejar y enloquecerse de alegría están los parciales, para planificar, los entrenadores, esto es algo que Tabarez tiene muy claro y gracias a eso, Uruguay obtuvo una victoria histórica en su segundo encuentro por la Copa del Mundo del 2010.
El partido en que regresó la alegría
Contra Sudáfrica la Celeste salió con Fernando Muslera en el arco, una línea de cuatro con Diego Fucile, Diego Godín, Diego Lugano y Maximiliano Pereira; un mediocampo con tres volantes: Diego Pérez, Arévalo Ríos y Álvaro Pereira; en ataque tres hombres más, Diego Forlán, Luis Suárez y Edinson Cavan.
La defensa se mantuvo firme, con salida prolija y marca fuerte y leal, sin demasiados riesgos por atacar. En el mediocampo los volantes de marca fueron generosos en su esfuerzo por quitar el balón a los rivales y preferentemente jugaron en corto; en ofensiva, Forlán bajó para armar el juego cuando Uruguay avanzaba en el terreno y Cavani bajó cada vez que fue necesario recuperar la pelota; por momentos Forlán cumplió la función de número diez y Cavani la de número ocho.
En resumen, el arquero estuvo muy bien cada vez que fue necesario, la defensa muy sólida y compacta, la marca en el mediocampo pocas veces fue superada, la creación estuvo bien desempeñada sobre todo por la colaboración de Forlán y la ofensiva se destacó por la movilidad de todos los delanteros. Un comentario aparte merece el temperamento de todo el equipo que volvió a silenciar un estadio por la Copa del Mundo y después de muchos años, caracterizó una vez más al fútbol uruguayo.
Uruguay ganó, recuperó la ilusión de jugar de igual a igual en un Mundial y obtuvo el premio por respetar un proceso con un cuerpo técnico que le dio a la planificación el lugar que realmente se requiere para alcanzar éxitos deportivos y no esperar casualidades.
martes, 26 de enero de 2010
Premio al profesionalismo
martes, 19 de enero de 2010
Fútbol sin magia

-Creo que no se puede. -El viejo hizo un esfuerzo, recordó las tardes de gloria que disfrutó cuando era joven, pensó en las conquistas internacionales que hoy no llegan, miró a los locos que saltan y cantan sin que el resultado del partido los afecte-no puedo explicarla, sonrío mientras miraba a 22 jugadores que luchaban por la pelota con fuerza desmedida, sin generar situaciones de gol en un partido entre Nacional y Danubio por la Copa Bimbo.
Su nieto lo miró como si hubiera previsto esa respuesta y continuó sacudiendo su bandera.
Nada. Ni el mal tiempo, ni las derrotas aplastantes, ni la ausencia de figuras que regalen un fútbol-arte han alejado a los espectadores del Estadio Centenario. La magia casi no aparece. Es como todo lo que se precia en un sistema mercantilista. Ante la escasez, aumenta su valor. El privilegio de que los genios vistan los colores de un club vale millones en cualquier moneda. Así fue cuando se fue el joven Alvaro Recoba: flaco, habilidoso, capaz de esquivar rivales con movimientos acrobáticos y hacer goles soñados que después veíamos por televisión. Así es hoy, que Recoba volvió: supermillonario, lento, preciso en los pases y capaz de mostrar algo de todo lo que antes era común. En este caso pasaron 13 años...
Cuando se van los gurises que nos hacen soñar, los futboleros nos sentimos nostálgicos. Soñamos que volverán a cumplir su promesa de despedirse con los colores del club y ser campeones. A veces soñamos con una Copa Libertadores o una consagración internacional. Sin embargo la vida no se termina en una cancha de fútbol. Los compromisos del superprofesionalismo, la cantidad de años de exigencia y el cambio que el tiempo ocasiona son algunos de los innumerables motivos que pueden desvanecer el deseo de concretar las ilusiones.
En algunos casos las estrellas no vuelven. Se retiran en el exterior, se alistan en equipos que fueron amores de su infancia o simplemente aceptan la mejor oferta mientras puedan jugar por dinero. En otras oportunidades el deseo está pero la calidad se ha perdido. Muchas veces el talento alcanza para ganar algunos partidos a nivel local, a veces ni siquiera eso. Soñar con copas internacionales es posible, pero ilusionarse es difícil. Esto piensan muchos hinchas de Nacional, que hace unos años apuestan a una conquista a nivel continental. Su estrella del momento, Nicolás Lodeiro, está a punto de fichar por un club holandés. Los amantes del fútbol uruguayo, sabemos que la promesa de su fútbol tiene mayores chances de cumplirse mientras permanezca en Montevideo.
Su talento es generoso con los espectadores y obviamente, el egoísmo tribunero hace que muchos no quieran su partida, sin embargo, todos sabemos que queda poco tiempo para disfrutar su juego. Con suerte seis meses, hasta que se vaya, deje un hueco y en algún momento aparezca otro ilusionista.
lunes, 28 de diciembre de 2009
Sueños, Goles y Copas

El rojo de San Jacinto tiene su libro
Fuente: GIEFI
7/12/09. San Jacinto. El Club Vida Nueva y Deportivo San Jacinto, institución emblemática del fútbol de Canelones, cumplió 50 años y como parte de los festejos fue editado el libro “Sueños, Goles y Copas”, en el que se cuentan los avatares de su existencia.
El club fundado en 1959 en la ciudad de San Jacinto participó en los campeonatos de la Liga General Artigas de Tala (campeón en 1965, 1966, 1967), en la Liga Regional Centro Norte (campeón en 1972, 1974, 1975, 1971, 1982, 1984, 1987) y en la Liga Regional del Este de Canelones (campeón en 1993 en la B, 1996, 1997, 2001, 2005, 2008). En sus 50 años “el Rojo” también se dio el gusto de ser tricampeón departamental (en los años 1997, 1998, 1999) y obtener la Copa Nacional de Clubes del Fútbol del Interior de OFI (en el año 2007).
El libro, redactado por Martín Acuña, un Licenciado en Comunicación de la ciudad, cuenta la historia del club desde su creación hasta los pormenores de cada temporada, las alegrías y tristezas con fotos y anécdotas. Entre los capítulos hay un apartado especial que hace énfasis en las vivencias de los campeones del interior.
Es un material editado tras realizar 50 entrevistas y una compilación histórica ideal para amantes del fútbol.



