Fernando Piñatares es recordado en Canelones como un buen futbolista que jugó en el fútbol amateur de la Liga Regional del Este a mediados de la década de 1990. El mismo entusiasmo que lo destacó desde entonces actualmente lo llevó a ser el preparador físico del Club Atlético Peñarol en su sueño de levantar una Copa Uruguaya.
campo, salida prolija y una disciplina táctica que lo destacó desde temprana edad. En sus años de juvenil probó suerte en el club Danubio de Montevideo. Estuvo cerca de llegar al primer equipo tras años de esfuerzos pero una lesión le quitó esa posibilidad. Así fue que regresó al fútbol del interior. Se fichó por el “Rojo” de San Jacinto, equipo de su ciudad y compitió por la liga con sede en Pando. Al tiempo que conquistó los campeonatos de 1993 en la Divisional B y 1996 en Primera División terminó sus estudios de preparador físico.
Fiel a su profesionalismo, Piñatares no se conformó con el
trabajo realizado por entonces, sino que asumió la responsabilidad de preparar a los planteles juveniles de San Jacinto. En 1995 los chicos de esa ciudad se vieron sorprendidos por un profesional que proyectó un trabajo de largo plazo, algo poco común en el fútbol del interior. Tras un mes de pretemporada en dos turnos, con largas carreras, competiciones con estaciones y trabajos con pelota, el equipo de la categoría Sub 15 marcó una diferencia abismal contra sus rivales en el campo de juego. A la riqueza técnica de aquel plantel se sumó un entrenamiento que potenció sus posibilidades.
Evidentemente, el nivel alcanzado por el “Profe” Piñatares superaba
las exigencias locales. Tras un proyecto de largo plazo en el club Atenas de Tala, en el que se generó una lista de futbolistas que llegaron al equipo principal, con algunos destacados que incursionaron en el profesionalismo, el “Profe” decidió probar suerte en Montevideo.
Comenzó a trabajar con Ildo Maneiro en Bella Vista, club con
el que logró el ascenso a primera división y se fue al fútbol de Costa Rica en dupla con el otrora gran jugador. A su regreso integró el cuerpo técnico de Julio Ribas en Peñarol en el 2001. Y se integró a las selecciones juveniles con la dirección técnica de Diego Aguirre. Fue preparador de los equipos uruguayos que obtuvieron pasajes a mundiales en los Sudamericanos Sub 15 y Sub 20 disputados en 2009, y se integró al proceso de la selección mayor en la Eliminatoria a Sudáfrica 2010. Hoy está al borde de la línea del Club Atlético Peñarol junto al técnico que le dio el último festejo a la institución en el año 2003. Su humildad, su buen relacionamiento con los jugadores y su pasión por el trabajo lo llevaron a ser uno de los representantes de las esperanzas de uno de los equipos más grandes del mundo junto a Diego Aguirre (DT) y Enrique Carreras (ayudante) (quienes aparecen en ese orden junto a Piñatares en la fotografía).

