
Publicado: MIDES
Para algunos memoriosos de las zonas rurales, la sequía de este año no tiene precedentes similares desde 1942. Las lluvias caídas después de casi tres meses sirvieron para mejorar la situación pero no fueron suficientes para mucha gente que vive de su producción. Un comité interinstitucional con la participación del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) trabaja especialmente en el noreste Canelones, zona más afectada, y proyecta acciones para desarrollar antes del invierno.
Felipe es un trabajador que vive en un campo ubicado cerca de la Ruta 11, entre la ciudad de San Jacinto y la estación de tren de Pedrera, en el kilómetro 142 correspondiente al mencionado departamento. Creció en un campo que después heredó y hoy le pertenece. Tiene 58 años y desde muy pequeño se dedicó a las tareas rurales, trabajo que ama pero que muchas veces es poco gratificante, de acuerdo al estado del tiempo, las lluvias, las heladas o las sequías que afectan las posibilidades de producción.
La familia de Felipe además está compuesta por su esposa Angélica, de 52 años, su hija Estela, de 37 años y sus nietas, Silvana, de 9 años y Marcela, de 7. Las niñas recorren 5 kilómetros para asistir a la Escuela Nº 105 de San Jacinto y los adultos de la casa se dedican a las tareas de campo. Crían algunos vacunos que venden a un frigorífico y realizan plantaciones de verduras que envían al mercado. En ocasiones dedican algún espacio de su territorio para plantaciones de pradera, lotus o alfalfa que sirven de reserva para alimentar al ganado en invierno. Este verano la tarea presentó grandes dificultades y las posibilidades de obtener ingresos en el transcurso del 2009 se presentan poco auspiciosas debido a la gran sequía que afectó al territorio nacional en los últimos tres meses.
"Este año empezó terrible. El pasto cruje, está reseco, los pobres animales hasta se meten en la sombra de los árboles cuando el sol se pone más bravo". Mientras Felipe habla mira a su alrededor. Lo que dice se puede confirmar con solo caminar unos metros. La tierra está agrietada y cada pisada produce un ruido que evidencia la dureza de las hierbas que seguramente perdieron su valor nutritivo. Con un gorro de paja, se protege del sol, vestido con bermudas y una remera "porque sin buzo o algo para cubrir el cuerpo no hay quien aguante".
La reserva de agua que tienen es un pequeño tajamar que hace dos semanas estaba prácticamente seco y era motivo de las preocupaciones del núcleo familiar. Sin agua el pasto no crece lo suficiente, los novillos no engordan, están más expuestos a enfermedades e incluso tienen riesgo de vida. La opción de venderlos en estado de bajo peso representa pérdidas para los pequeños productores. El pasto ya no tiene su color verde y ahora presenta una tonalidad amarillenta en la mayor parte del territorio. Con animales devaluados, hortalizas que difícilmente crezcan y tierra que no se encuentra en las mejores condiciones para trabajar es necesario encontrar opciones alternativas de riego, es el principal problema de los productores de zonas rurales de Canelones.
Hasta hace quince días Felipe, Angélica y Estela recorrían casi un kilómetro con sus animales, hasta una pequeña cañada natural que se ubica frente a su campo, al cruzar la Ruta 11. Tuvieron que arriar al ganado en yuntas, con cadenas y estacas como precaución por el flujo de tránsito que recorre la ruta hacia la Costa de Oro y el Este de Uruguay. Su tarea no sabe de pausas, licencia ni días libres, debe estar a la orden de las necesidades de su producción. Un año de clima adverso puede representar una baja en sus ingresos que en general permiten satisfacer las necesidades básicas pero no acceder a demasiadas comodidades. "Por suerte cayó un poco de agua que sirve para aliviar pero todavía no es suficiente", aseguró mientras señalaba el tajamar recientemente limpiado y ampliado por máquinas del municipio.
La Intendencia Municipal de Canelones envió equipos de relevamiento de los territorios afectados y en conjunto con OSE, provee de agua a las reservas de los productores. El MIDES designó un equipo de trabajo que ante la solicitud de un grupo de productores rurales del noreste del departamento, realizó visitas y evaluó cada situación y las posibles acciones para contribuir a la solución de los problemas planteados. Felipe y su familia tenían agua para el consumo personal pero necesitaban más para el consumo del ganado. Otros productores solicitaron agua para el riego o para el consumo humano.
De acuerdo a su conocida intención de fomentar la coordinación entre organismos el MIDES integra el Comité de Emergencia Departamental junto a la Intendencia Municipal de Canelones, el Ministerio de Salud Pública, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, el Instituto Nacional de Colonización, la Administración Nacional de Educación Pública, el Ministerio de Educación y Cultura y las Sociedades de Fomento Rurales de la zona.
Desde el 15 de enero al 2 de febrero un equipo de la Oficina Territorial del Noreste de Canelones del MIDES recorrió las zonas rurales comprendidas entre Joaquín Suárez, Barros Blancos, Pando, Empalme Olmos, Soca, Migues, Montes, San Jacinto y Tala en un total de 29 visitas. Hasta el momento el comité departamental ha asistido a 286 familias para consumo de agua potable. Se distribuyó un total de 889.870 litros con esta finalidad.
Por otra parte el comité atendió la demanda de 744 productores que necesitaban agua para sus animales. La cifra total de litros de agua destinados al consumo del ganado totalizó 4.628.900 litros que se trasladaron en camiones cisterna y se depositaron en las respectivas reservas de los solicitantes.
Rosa Reynoso, coordinadora territorial del MIDES en la zona afectada habló de las dificultades que la población debe sobrellevar:"En nuestras recorridas no encontramos gente que estuviera en estado de extrema vulnerabilidad, todos los ciudadanos tienen trabajo y no sufren hambre pero realizan un gran esfuerzo y sus recursos no les permiten superar esta situación por lo que es necesario apoyarlos".
Tras la entrega urgente de agua, los organismos planifican acciones para prevenir las consecuencias de la sequía. Programan la coordinación de reuniones entre los productores, capacitación acerca de la administración de los recursos naturales que poseen y el incentivo del trabajo en equipo para mejorar los precios de su producción, abastecerse de agua en reservas compartidas y superar las adversidades climáticas.
Otra medida tomada por el MIDES ante esta situación es el apoyo económico y técnico para pequeños productores rurales en situación de vulnerabilidad socioeconómica a través de un programa con carácter de extraordinario de la División de Desarrollo Local. Los interesados deberán presentar su solicitud hasta el viernes 13 de febrero de 2009 a la hora 17 en la sede central del MIDES (Avda. 18 de julio 1453) o en las Oficinas Territoriales del ministerio. Los emprendimientos agropecuarios presentados deberán acreditar viabilidad económica, carácter grupal, familiar o individual (en los casos que estén en condición de extrema pobreza) basados en relaciones equitativas, solidarias y asociativas entre los miembros solicitantes.
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