martes, 29 de enero de 2008

Alfabetización: Debe volverse una tarea nacional


Publicado en: MIDES

La graduación de los grupos de Montevideo del “Yo sí puedo” , el lunes 28 de enero en el Salón Azul de la Intendencia Municipal permitió que 312 alfabetizados acreditaran los conocimientos obtenidos a través del programa implementado por el MIDES y la ANEP. Durante los días que quedan de este mes y febrero se realizarán las graduaciones de los grupos que cursaron en los últimos cuatro meses en todo el país. Más de 3.000 personas convocadas, visitadas y alentadas a ejercer un derecho, festejaron o festejarán el éxito obtenido, el aprendizaje protagonizado y la forma de socialización encontrada en las clases.

El acto contó con la presencia de más de mil personas, entre las que se encontraban los jerarcas, Luis Yarzábal, director del CODICEN, Héctor Florit, consejero de la ANEP, Marina Arismendi, ministra de Desarrollo Social, Bertha Sanseverino, directora de la DINACIS, Yamandú Ferraz, director de Atención a Colectivos Vulnerables, Gerardo Lorbeer, director de Asistencia Crítica y Alertas Tempranas, Felipe Machín, Inspector Nacional de Educación para Adultos y Luis Garibaldi, director de Educación del MEC, entre otras autoridades invitadas.

Diferentes historias de uruguayos, que no habían tenido posibilidades de estudiar o habían perdido la práctica de leer y escribir por desuso, tuvieron un momento en común con la satisfacción de recibir un reconocimiento y la presencia de un importante número de familiares y amigos que llegaron para compartir la graduación. Cada protagonista debió superar diferentes adversidades. En algunos casos las distancias, en otros el poco tiempo que el trabajo o las tareas cotidianas les dejaron por día, en definitiva, detrás de cada certificado hay una historia de vida que le dio un valor personal al momento del saludo a la ministra, a los funcionarios del MIDES, a los maestros y a los actores que protagonizaron las teleclases.

La historia de “En el país de Varela, yo sí puedo” comenzó tras la implementación del Plan de Emergencia (PANES). Los datos del nivel educativo demostraron que la alta alfabetización, característica de Uruguay durante la segunda mitad del siglo XX, ya no coincidía con la realidad. Un importante número de adultos apenas había accedido a un nivel más que insuficiente, marcando una alta cifra de analfabetismo tanto puro (4.083 personas que declararon no haber accedido a centros educativos), como funcional, en el caso de las personas que perdieron la habilidad de escribir por un desuso prolongado en los años. Según los datos del PANES, 13.980 uruguayos no superaron el nivel 3 de primaria,16.203 accedieron a nivel 4 o 5 pero no los superaron y 54.477 aprobaron el nivel 6 pero no continuaron su educación y en muchos casos cayeron en un olvido que después de años les impidió leer y escribir.

Ante esta realidad, el MIDES tomó una idea aplicada por el Ministerio de Educación de Cuba y salió a golpear puertas no solo para convocar, sino también para informar a muchos uruguayos que no sabían que tenían derecho a recibir educación y a mejorar sus instrumentos de inserción social. El programa se aplicó en una fase piloto y los organismos que lo implementaron apreciaron resultados positivos en la población y una demanda creciente, de miles de ciudadanos, para continuar estudiando o iniciarse en los temas educativos.

En octubre de 2007 comenzó la fase de generalización. Las aulas se multiplicaron al igual que los deseos de aprender. Los protagonistas se dividieron en 115 localidades y conformaron casi 300 grupos a cargo de 246 maestros. Entre las anécdotas recordadas, un libro de lectura que se les proporcionó a los egresados menciona la historia de un grupo de clasificadores que utilizaron heladeras recicladas como bibliotecas y acondicionaron el galpón en el que trabajan diariamente para tener un salón de clases, el caso de muchos alfabetizados que solicitaron su inclusión en el programa tras participar en “Trabajo por Uruguay”, y otros que se enteraron por la campaña de publicidad a través de mensajes de texto, coordinada con ANCEL. Las formas de convocatoria fueron varias, desde las oficinas territoriales del MIDES se realizaron muchas invitaciones, otras personas accedieron a través de los Centros Comunales Zonales, o por los comentarios de los vecinos.

Los grupos, de aproximadamente doce personas, fueron un lugar ideal para compartir inquietudes, valores, información y conocimientos. Muchos de los participantes no habían tenido demasiadas oportunidades de recibir un trato tan personalizado y lo reflejaron en las manifestaciones de agradecimiento a sus maestros y a los jerarcas que pusieron en marcha esta política social.

En cada graduación se apreció una mezcla de nerviosismo y orgullo cuando los egresados se dispusieron a leer públicamente los textos de agradecimiento escritos por ellos mismos. En el Salón Azul, hubo dos testimonios que rompieron el protocolo y dieron libre expresión a la alegría. Luis Vargas, de Casabó, leyó lentamente un largo agradecimiento, tras realizar algunas pausas recibió el aplauso del público presente, parecía que iba a dar paso a otro compañero pero no se conformó y continuó su lectura con voz más alta y clara, hasta que logró finalizar y culminó con el grito “¡yo sí puedo!”, con un tono que recibió uno de los aplausos más sonoros de la noche.
Claudia González, leyó su presentación: “recién a los 32 años logré tener un apellido porque me preocupé de gestionar mis documentos, soy madre de siete hijos y no tuve la suerte de ir a la escuela pero pude salir adelante y le digo a todas las personas que luchen y que podemos mejorar día a día. ¡Porque nos corre sangre charrúa por las venas!”.

La ministra Arismendi agradeció a los protagonistas por luchar por la superación personal y haber permitido que todos los presentes vivieran esta graduación. Reconoció el mérito de los maestros y el de los actores y comprometió al MIDES a continuar apoyando a quienes quieran alfabetizarse.

El director de Atención a Colectivos Vulnerables destacó que “falta definir con ANEP las condiciones en las que seguirá el programa” pero adelantó que aún hay mucho trabajo por hacer porque recién llegamos a 3.000 personas y tenemos la meta de alcanzar 6.000 más en el correr de este año y continuar nuestro trabajo para que no haya ningún uruguayo que no sepa leer ni escribir”.

Tras recibir los certificados, los protagonistas desfilaron en búsqueda de sacarse una foto con los encargados de llevar adelante el programa, con las autoridades, con los maestros y con los actores de los audiovisuales utilizados en clases. Hubo abrazos, sonrisas, lágrimas y como en todo festejo, música. Carlos Benavides acompasó el cierre de la graduación con su guitarra. Más de dos horas después de comenzado el acto, los protagonistas se retiraron entre sonrisas y promesas de continuar estudiando.


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