
Publicado en: MIDES
Foto: MIDES
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Durante los últimos dos años el MIDES, a través del Programa de Opción Productiva (POP), apoyó más de 350 proyectos de emprendedores que buscaron una alternativa de trabajo para salir de la difícil situación en la que se encontraban. El servicio ofrecido por el Ministerio consistió en asesoramiento, estudio de la viabilidad de los proyectos, financiación y acompañamiento a cargo de técnicos del área social y económica.
Como en todos los programas, hubo historias más exitosas que otras, entre las primeras, se destaca una ocurrida en un asentamiento cercano a Villa Colón, donde un emprendimiento favoreció a sus protagonistas y permitió mejorar las viviendas de muchos vecinos.
Carlos tiene 34 años y vive en una zona rural de Montevideo, cerca de los asentamientos “La Cocoa” y “La Isla”, en las proximidades de la Ruta 5. Junto a su esposa Silvia se encargan del cuidado de sus tres hijos, que tienen once, diez y cinco años. Hace siete años que este matrimonio se dedica a la fabricación de bloques, primero en forma artesanal y ahora, con mayor velocidad de producción y más cantidad de unidades por día. El motivo del incremento en su producción fue la compra de una bloquera gracias a un préstamo otorgado a través del POP en diciembre de 2007.
El apoyo de este programa permitió un cambio muy favorable en sus condiciones de trabajo, generó mejores posibilidades de ventas y por lo tanto, representó un forma de acceder a una calidad de vida mejor pero los protagonistas de esta historia son conscientes de que “las temporadas tienen altibajos, por eso hay que administrar bien la plata que entra”.
Carlos comentó que pese a que el verano es la época de mayor trabajo en el rubro de la construcción, los pedidos han desbordado su capacidad de producción en este otoño, por lo que recurrió a la ayuda de su cuñado. Actualmente son dos familias las que reciben ingresos suficientes gracias a esta fuente de trabajo.
El aumento de la producción desde la aprobación del POP se reflejó en la compra de mayor cantidad de materia prima para cumplir con los pedidos atrasados, y les permitió abastecerse de un stock de reserva y ocasionalmente, vender algunas bolsas de arena a los vecinos interesados. Este matrimonio construyó su vivienda, desde la elaboración de los bloques hasta los revoques finales. Sus propietarios la muestran con orgullo como prueba de la calidad del producto que venden. Ubicada en un terreno amplio, la casa está rodeada de bolsas con arena, pedregullo, filas de bloques recién construidos, bloquetas finas y algunos ladrillos. Carlos cuenta que su oficio de constructor comenzó como empleado en una barraca, hace ocho años, y que después de que adquirió suficiente experiencia decidió “largarse por cuenta propia”. Comentó que su jornada de trabajo no tiene horarios fijos, que es necesario empezar muy temprano y aprovechar al máximo los días de buen clima y que sus ingresos dependen de las variantes en la demanda.
“Cuando decidí trabajar sólo en la construcción de bloques, mi esposa no tenía trabajo, así que me ayudó cada vez que fue necesario y lo continúa haciendo siempre que puede, además atiende a los clientes y me ayuda con los números; cuando los pedidos son muchos recurrimos a mi cuñado o algún amigo y somos hasta cuatro trabajando juntos”, destacó mientras mostraba las hileras de bloques frescos que se aireaban en el fondo de la casa.
Con respecto a las proporciones en los materiales detalló que “con cinco carretillas de pedregullo, tres de arena y una bolsa de pórtland se construyen 80 bloques. Tenemos que hacer la mezcla, llenar la bloquera y presionar su palanca para que salgan tres bloques por vez. Después de moldeados es necesario esperar por lo menos tres días para venderlos y trasladarlos”.
El préstamo tiene un valor de $25.000 y será devuelto en cuotas de $715. Carlos y Silvia son optimistas en cuanto a la posibilidad de “adelantar al máximo con los pedidos y las ventas pendientes”. Cada bloque que producen tiene un valor de $ 6,50 y las bloquetas, $ 7,50, los traslados son realizados sin cargo en una pequeña camioneta que hace años le compraron a un vecino, por lo que la gente de la zona encuentra una oferta económica en la esquina de Camino Fauquet y Santa María, donde estos emprendedores producen y atienden al público.
A tres meses de haber recibido el préstamo, comentan que la tarea les ha deparado muchas alegrías y destacan orgullosamente que “entre una venta y otra se colaboró con muchos vecinos para que dejen de vivir en piezas de chapa y cartón, ya que con el precio accesible y el traslado sin costo les damos una mano y también hacemos unos pesos”.
El POP, es un programa terminado; sus últimos proyectos fueron aprobados en diciembre de 2007 pero el MIDES continúa apoyando a los emprendimientos productivos bajo la modalidad de llamados abiertos, que son evaluados y eventualmente aprobados y financiados. En el correr del segundo semestre de 2008 se abrirán nuevas oportunidades para emprendedores. Los interesados podrán presentarse en el quinto piso del Ministerio, en la oficina de Desarrollo Local o consultar al 0800 7263 de 9:00 a 17:00 horas.
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