martes, 1 de julio de 2008

Sociales: El oficio de ser padres


Lunes, 12 de mayo de 2008

Publicado en: MIDES

Ricardo, Camila, Juan, Paola, Yessica, Rocío, y Carlos son niños que actualmente crecen en dependencias del INAU y comenzaron a compartir sus vidas con Alejandro y Azucena, quienes trabajan en el hogar “Las y Los Peques”. El matrimonio está compuesto por dos trabajadores, padres de tres hijas, de 10, 15 y 18 años. La familia recibirá a los niños huérfanos como nuevos integrantes, en una experiencia del plan "Creciendo en Familia".


“La propuesta de “Creciendo en Familia” consiste en brindarles, a niños de entre 3 y 7 años que carecen de referencias de ser adoptados un hogar familiar donde encuentren amor y aprendizajes para la vida en sociedad, en un intercambio de afectos y conocimientos”, destacó Alejandro de 40 años de edad. Los hogares de este programa son gestionados por un matrimonio cuyos integrantes ofician de madre y padre las 24 horas del día.


“La idea es lograr que matrimonios de todo el país estén dispuestos a hacerse cargo de niños con el apoyo del Estado”, destacó la ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi, quien subrayó la importancia que este proyecto tiene para el MIDES.


Otros educadores, Omar y Rosa, viven una historia similar en la “Casa Lanús” que albergará a diez menores más que se encuentran en la misma situación de los niños mencionados, sin sus padres biológicos, ni familiares o referentes.


Omar, Rosa, Alejandro y Azucena tienen una larga historia de trabajo como educadores y coordinadores del INAU y pasarán a cumplir su función con importantes variantes pero manifiestan el mismo entusiasmo.


Los matrimonios habitan viviendas compradas por el organismo junto a niños con larga historia dentro del Instituto. El hogar “Los y las Peques” tiene tres cuartos que ofician de dormitorios para los niños y un cuarta habitación para el matrimonio. Son tres grupos de hermanos y una niña; “estamos a la espera de la última integrante del hogar que llegará en breve”, comentó Alejandro.


El educador agregó que ampliarán la casa convirtiendo el garaje en otro dormitorio con baño. Sobre las actividades que realizarán los menores fuera de su horario de clase, Azucena mostró el criadero de conejos, patos y gallinas que tiene en el fondo de la casa “como forma de ofrecer un acercamiento con la naturaleza y con la vida misma”, afirmó.


En la vivienda de la calle Lanús, en el barrio Lezica, Omary Rosa Cabrera admiten que están "un poco asustados” por el desafío pero muy entusiasmados por esta nueva etapa que comienzan a vivir como familia numerosa.


La casa tiene un jardín en el frente donde fue colocada la calesita donada por el MIDES para “fomentar el juego y la integración de los niños”, aseguró la ministra Arismendi. También tienen un amplio jardín detrás de la residencia que servirá de marco a la piscina, lugar destinado a la recepción de niños de otros hogares en instancias de encuentro y recreación.


El referente masculino del nuevo hogar comentó que “el proceso de selección de los menores fue minucioso tomando en cuenta muchas variantes porque se priorizaron grupos de hermanos que no pudieron volver con su familia y no fueron adoptados, niños que tendrían una larga estadía en hogares del INAU y que, de esta forma accederán a un espacio familiar”.


Omar agregó: "La idea es formar una familia digna. Que el niño pueda tomar sus decisiones como en cualquier familia. Que nuestros amigos nos visiten, que sus amigos vengan aquí y puedan ser recibidos por ellos, que los niños sean como nuestros hijos o nuestros nietos".


Ahora, empieza el período de adaptación. A descubrir quién necesita un cuento para dormir o tiene pesadillas de noche. A estar juntos 24 horas. Los chicos estarán con ellos hasta que cumplan 18 años y más si es necesario. "Desde el día siguiente al que ingresan se empieza a preparar su egreso. Eso lleva mucho tiempo pero hay que proveerlos de herramientas y de valores", señala Omar.


Alejandro, por su parte, expresó con un dejo de emoción: “Partimos del principio de que somos todos iguales pero las responsabilidades son mayores para los adultos por eso buscamos minimizar la relación vertical que se da en las familias de padre a hijos, buscamos analizar los problemas en conjunto dando participación a los niños en los problemas que a ellos se les incumbe, la idea es crecer y crecer juntos”.


“La expectativa de los educadores es dejar una experiencia de vida para los niños, proporcionarles cimientos para su vida y acompañarlos para que crezcan respetando los principios de equidad e igualdad de oportunidades” añadió Azucena.


Las dos casas son técnicamente hogares de INAU. Son viviendas que fueron compradas por el organismo, que pagará los gastos, la ropa de los pequeños y el transporte a la escuela. Además se realizará un seguimiento a cargo de técnicos. “Hay cosas que nosotros por ser papás y abuelos conocemos, las sorpresas de fin de año o un alfajor como premio ante su actuación en la Escuela o en la casa, pequeños gustos que solventaremos desde nuestro bolsillo”, manifestó Rosa.


La nueva propuesta recoge experiencias institucionales precedentes como son la figura de los directores residentes en los establecimientos y en los "pequeños hogares" para transformar el modelo de atención en el sentido de la Convención de los Derechos del Niño y el Código de la Niñez y la Adolescencia. Consiste en insertar a un grupo de niñas y niños pequeños en una dinámica de convivencia familiar con figuras adultas permanentes y apoyos técnicos y de servicios externos.

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