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Foto : MIDES
Después de más de diez años de vivir en condiciones de riesgo sanitario, los pobladores de Villa del Chancho se realojarán en hogares dignos gracias a un esfuerzo propio, coordinado con el apoyo de un grupo de organizaciones sociales y organismos del Estado. Villa del Chancho fue un asentamiento precario ubicado en la calle Oncativo, a 15 cuadras de Camino Carrasco, en la zona de la Cruz. Allí se ubicaba un vertedero de basura que dejó de funcionar. Por la gran cantidad de materiales desechados y la necesidad de trabajo y alojamiento, 23 familias de clasificadores se instalaron en forma irregular en este lugar.
Después de más de diez años de vivir en condiciones de riesgo sanitario, los pobladores de Villa del Chancho se realojarán en hogares dignos gracias a un esfuerzo propio, coordinado con el apoyo de un grupo de organizaciones sociales y organismos del Estado. Villa del Chancho fue un asentamiento precario ubicado en la calle Oncativo, a 15 cuadras de Camino Carrasco, en la zona de la Cruz. Allí se ubicaba un vertedero de basura que dejó de funcionar. Por la gran cantidad de materiales desechados y la necesidad de trabajo y alojamiento, 23 familias de clasificadores se instalaron en forma irregular en este lugar.
La historia comenzó con la instalación de los clasificadores en el vertedero. Montañas de basura sirvieron de entorno a las construcciones precarias, casas de chapa, cartón, nailon, madera y cualquier material que sirviera para atenuar el frío de los inviernos y el sol abrasador de los veranos. Los habitantes de este lugar encontraron una forma de subsistir en la recolección de plásticos, cartones y alimentos que aún no estuvieran en mal estado, alejados de los servicios y expuestos a muchas enfermedades.
Para obtener algunos pesos y comida más nutritiva, los clasificadores comenzaron a criar cabras y cerdos, animales que según ellos“se alimentan sin problemas, comen lo que sea”. Las condiciones sanitarias en Villa del Chancho, como se le llamó a este lugar, no eran las adecuadas, pero la necesidad de sus habitantes y las pocas posibilidades de inserción laboral determinaron que su estadía se prolongara durante años.
En el 2004, las familias de la Villa del Chancho se contactaron con una asistente social de la organización “Una Casa, un Sueño” que hacía el acompañamiento de la construcción de casas de un asentamiento en la Cruz de Carrasco. La trabajadora social comenzó a visitar a las familias de este lugar, se interiorizó de su situación y las acompañó en la elaboración de un proyecto para presentar ante la Fundación Inter Americana. En poco tiempo se formó un equipo multidisciplinario de apoyo, también integrado por Jorge Meoni, quien desde entonces vive en el barrio, participó en una misión acompañado por las Hermanas Misioneras Franciscanas y el Colegio Stella Maris, y actualmente integra el equipo técnico del programa Uruguay Clasifica del MIDES.
“El objetivo era el realojo de estas familias, por lo que se presentó el proyecto que incluyó información acerca de la historia de esta comunidad, las características del lugar en donde habitaban sus integrantes y un emprendimiento productivo sustentable para mejorar sus condiciones de vida”, comentó Meoni.
“El trabajo en Villa del Chancho también permitió asesorar a los clasificadores y sus familias en el cuidado personal, la prevención de enfermedades y la necesidad de controles médicos periódicos para evitar mayores riesgos sanitarios en una zona con altos valores de contaminación por plomo”, agregó.
En lo que respecta a la inclusión social, asistentes y educadores de las organizaciones participantes trabajaron con las personas para fortalecer su autoestima, fomentar el trabajo en equipo y crear un sentimiento de pertenencia al grupo y una unidad capaz de ayudarlos a integrarse para reconocer sus problemas y las soluciones requeridas.
El proyecto fue aprobado en 2005, tras ser seleccionado entre 15 propuestas de países de América Latina, pero aún era necesario obtener un terreno. Una donación de un predio de 11 hectáreas realizada por la Fundación Don Pedro (familia Deambrosi - Irigoyen), y otro de 3 hectáreas por la Asociación Cultural y Técnica permitió planificar el realojo.
Por entonces, el trabajo interinstitucional había crecido y la pujanza de los clasificadores, al igual que la de los trabajadores sociales, había permitido la incorporación de otras organizaciones. La Fundación “Viven” y el Club Old Christians financiaron las viviendas de “Un techo para mi país” en carácter provisorio, para que los habitantes de Villa del Chancho tuvieran un lugar alternativo donde establecerse mientras se ponía en marcha el proceso de construcción de las viviendas definitivas. La fundación Logros (a través de la Fundación Viven) proporcionó un equipo de capacitación para la construcción de un invernáculo de 200 m2 y la posterior producción de hortalizas. La Fundación Viven, con el apoyo de la Dirección Nacional de Inclusión Social (DINACIS) del MIDES y la Intendencia Municipal de Montevideo, realizó gestiones ante la Embajada de Japón y obtuvo un galpón cerrado para la clasificación y acopio de materiales reciclables.
Los jefes y jefas de familias de Villa del Chancho trabajan en el terreno destinado para el realojo desde octubre de 2007, construyendo sus viviendas en régimen de ayuda mutua. Las 105 personas que protagonizan esta historia viven provisoriamente en casas de madera pero saben que se acercan al momento de ocupar sus nuevos hogares por lo que han experimentado, desde el 2004, un proceso de esfuerzos compartidos, trabajo en equipo y solidaridad ante la adversidad.
Fabián Pérez vive junto a su hija de 8 años y a su compañera, trabaja en la construcción y tiene experiencia en albañilería. Actualmente, además de las tareas que desempeña junto a un agrimensor, trabaja cuatro horas diarias en la construcción de su nuevo hogar y estudia mantenimiento informático en la UTU. “Creemos que a mediados de 2009 ya vamos a estar viviendo allá” afirmó Pérez entusiasmado y comentó que las casas tendrán dos habitaciones, baño, cocina y comedor.
En lo que respecta a la participación del MIDES, Meoni destaca la coordinación de la Oficina Territorial en la Región Este de Montevideo, el programa Uruguay Clasifica y la DINACIS que aportó canastas de materiales de construcción por un valor de 25.000 pesos por vivienda. Además de los apoyos que la población del asentamiento ha recibido de los CCZ 8 y 9, del POT, el SOCAT de la Cruz de Carrasco y muchos particulares.
La directora de la DINACIS, Bertha Sanseverino, comentó que “el valor más grande de estas intervenciones está en la participación de los protagonistas y en el esfuerzo de trabajar colectivamente a pesar de haber estado solos durante mucho tiempo, trabajando por su propia cuenta para salir adelante”.
El coordinador territorial en la Región Este de Montevideo, Fernando García, también destacó la importancia de los deseos de superación de las familias involucradas. “A través de la inquietud de la gente, cada vez se fueron involucrando más organizaciones e instituciones hasta protagonizar un trabajo de equipo con un resultado dignificador”, destacó.
García agregó que, a través del programa Mejoramiento del Hábitat, se obtuvieron 20 canastas de materiales para la construcción y que la semana pasada se entregó una importante cantidad de bloquetas, por un valor equivalente a $ 90.000.
Los habitantes de Villa del Chancho sueñan con vivir en casas de materiales con techos que no se lluevan, baños, zonas previstas para deportes y actividades recreativas y hasta la posibilidad de incluir, en el futuro, una escuela y un centro de salud. Saben que en poco tiempo recibirán el premio por su esfuerzo prolongado.
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